Aunque no son de los ochenta, se me ocurren muy pocas cosas que puedan acreditar los niveles cuquicuánticos que llegaron a alcanzar los Bee Gees en los setenta. Temas como New York mining disaster 1941, Massachusetts o Words rayan a unas alturas de cuquicidad que se me antojan casi insuperables. Y digo casi porque es muy posible que Run to me sí que logra la proeza de superarlos, siendo seguramente una de las más grandes cimas de lo cuqui en toda la historia de la humanidad. Pero aunque parezca mentira, incluso en la antesala de la cuquiperfección absoluta se puede aun rizar más el rizo: ¡Run to me cantada por el boxeador Oscar de la Hoya! Ver para creer; más que una cucada, y me váis a perdonar el exabrupto, una auténtica mariconada de la que tardaréis/tardaremos décadas en sobreponeros/sobreponernos. Antentos al modelito que luce el Golden Boy ¡¡¡Dios, cuanta maldad hay en el mundo!!!